La Inteligencia Artificial (IA) es un campo tecnológico que ha llegado para quedarse, pues cada vez son más las capacidades que esta innovadora herramienta ha demostrado ofrecer a los humanos en un mundo cada vez más digitalizado y, sobre todo, automatizado.
Sin embargo, al evidenciar las facultades de la IA en el procesamiento de datos, la automatización de tareas repetitivas y la toma de decisiones basadas en datos, entre otras tareas simples y complejas; es inevitable que a nivel mundial surjan interrogantes como: ¿la inteligencia artificial reemplazará el trabajo del ser humano?,¿los humanos se convertirán en seres dependientes de la tecnología y la digitalización?, entre otras incógnitas.
La respuesta a estos interrogantes es que gracias a su dominio en diferentes campos, la Inteligencia Artificial llegó para redefinir el panorama laboral, pues aunque es probable que algunos empleos evolucionen o se automaticen, otros surgirán como respuesta al avance tecnológico y su estrecha colaboración entre la innovación y el talento humano.
Un ejemplo de ello, es que hace décadas existieron los denominados carteros, quienes se encargaban de distribuir físicamente y de manera personalizada la correspondencia en direcciones específicas. Con la llegada del correo electrónico, el rol de los carteros evolucionó y se dio origen a nuevos empleos relacionados con sistemas, software y desarrollo web, entre otros roles encargados de la administración y mantenimiento de los servidores de correos electrónicos.
Adicionalmente, algunos expertos han mencionado que la integración entre el hombre y la tecnología es inminente, dado que la Inteligencia Artificial otorgará otras posibilidades al ser humano a partir de tecnologías emergentes, tales como el reemplazo de lentes oftálmicos por el uso de lentes de contacto con IA; los cuales concederían capacidades de realidad aumentada, controles por movimiento ocular y reconocimiento facial, entre otras características; o bien, el uso de prótesis diseñadas con IA, las cuales ofrecerían mayor precisión, control y desempeño a través de sensores de movimiento, aprendizaje automático, control neuronal y rehabilitación personalizada, entre otras funciones; mejorando la adaptabilidad y experiencia para el usuario en comparación con las prótesis tradicionales.
De esta manera, se evidencia que la Inteligencia Artificial está en constante interacción con el ser humano, potenciando además sus capacidades profesionales, laborales y por qué no; su ámbito personal.
En conclusión, la Inteligencia Artificial continuará siendo un aliado clave para el avance de la sociedad; impulsando nuevas tecnologías, facilitando descubrimientos médicos y promoviendo la equidad en la era digital, siempre y cuando su implementación sea ética, responsable y garantice la protección de datos e información sensible bajo el cumplimiento estricto de políticas de seguridad y privacidad.
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